Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Por último, desde los bajos ventanales del salón que dominaban el camino y todos los senderos de la loma, Charlotte y sir Edward, sentados donde estaban, no pudieron por menos de ver pasar a lady Denham y la señorita Brereton… y al punto se operó un leve cambio en el semblante de sir Edward: les dirigió una mirada de ansiedad, y propuso inmediatamente a su hermana, no sólo levantarse, sino ir a dar una vuelta juntos por la Terraza; lo que imprimió un giro vigoroso a la imaginación de Charlotte, la curó de la fiebre que la dominaba desde hacía media hora, y la puso en una disposición de ánimo más apta para juzgar, cuando sir Edward se fue, cuán agradable se había mostrado realmente: «Quizá se debe a su personalidad y su talante, y no le perjudica su título».