Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Y hablando de poesía: ¿qué opina usted, señorita Heywood, de los versos de Burns a su Mary? ¡Ah, qué patetismo más enloquecedor! Si ha habido en la vida un hombre que ha sentido, ése es Burns. Montgomery posee todo el fuego de la poesía, Wordsworth es su misma alma… Campbell, en sus Placeres de la Esperanza, alcanza el cénit de nuestros sentimientos: «Como visitas del ángel, pocas y distanciadas…». ¿Se puede imaginar algo más subyugante, más lleno de honda sublimidad que ese verso? Pero Burns… reconozco, señorita Heywood, que para mí ocupa el primer lugar. Si tiene Scott algún defecto, es la falta de pasión: es tierno, elegante, descriptivo… pero insípido. Desprecio al hombre que no es capaz de hacer justicia a los atributos de la mujer. Es verdad que a veces tiene algún destello de sentimiento, como en los versos de los que hablábamos: «¡Oh, mujer, solaz de nuestras horas!». Pero Burns se revela siempre inflamado. Su alma es el altar donde se halla entronizada la mujer, su espíritu difunde el incienso inmortal que a ella se le debe…