Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Si le he comprendido bien —dijo Charlotte—, nuestro gusto en novelas dista mucho de ser igual.
Y aquà tuvieron que separarse, ya que la señorita Denham estaba demasiado cansada para dar un paso más.
Lo cierto era que sir Edward, al que las circunstancias habÃan tenido confinado mucho tiempo en un mismo lugar, habÃa leÃdo más novelas sentimentales de las que estaba dispuesto a reconocer. Por lo visto le habÃan cautivado los pasajes más apasionados y condenables de Richardson; y los seguidores de Richardson, en lo que se refiere a la clara persecución de la mujer por el hombre desafiando todo sentimiento y decoro, habÃan acaparado la mayor parte de sus horas de lectura y formado su carácter… Con una perversidad de juicio atribuible a su no muy sentada cabeza, en sir Edward pesaban más la gracia, el espÃritu, la sagacidad y la perseverancia del malvado de la historia que todos sus absurdos y todas sus atrocidades. Para él, tal conducta era consecuencia del genio, el fuego y el sentimiento: le cautivaba, le inflamaba y siempre deseaba fervientemente que triunfara, y lamentaba sus fracasos con más ternura de lo que podÃan haber previsto los autores.