Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Ah, totalmente, totalmente! ¿Y bien?
—El motivo de esta indecisión era que no conocÃa a nadie en el pueblo, y no tenÃa medios de confirmar que dispondrÃa de buen alojamiento al llegar aquÃ; esto le preocupaba especialmente más por una tal señorita Lambe, una joven (probablemente sobrina) que tiene a su cuidado, que por ella misma o por sus hijas. La señorita Lambe goza de una inmensa fortuna (es más rica que el resto), y tiene la salud muy delicada. A juzgar por todo esto, se puede ver con bastante claridad la clase de mujer que debe de ser la señora Griffiths: todo lo inútil e indolente que es capaz de volvernos la riqueza y los climas calurosos. Pero no todos hemos nacido con las mismas energÃas. ¿Qué podÃa hacerse? Tuve unos momentos de indecisión: no sabÃa si ofrecerme a escribirte a ti o a la señora Whitby para que le consiguieran una casa. Pero ninguna de las dos cosas me satisfacÃa. Detesto utilizar a otros cuando me siento con fuerzas para actuar por mà misma, y mi conciencia me decÃa que éste era un caso que reclamaba mi intervención. Aquà habÃa una familia desvalida y delicada a la que podÃa prestar un servicio esencial. Sondeé a Susan: lo mismo se le habÃa ocurrido a ella. Arthur no puso ninguna objeción. Arreglamos nuestro plan inmediatamente, nos pusimos en camino ayer a las seis de la madrugada, hoy a la misma hora dejamos Chichester… y aquà estamos.