Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Inválidas, desde luego. ¡Creo que no habrá en Inglaterra tres personas que tengan tan triste derecho a llamarse asÃ! Pero mi querida señorita Heywood, hemos sido enviados a este mundo para que seamos lo más útiles que podamos; y cuando se nos ha concedido alguna medida de energÃa espiritual, un cuerpo débil no puede servirnos de excusa… ni nos ha de inclinar a excusarnos. El mundo se divide en débiles y fuertes de espÃritu, en capaces e incapaces de actuar, y es deber insoslayable de los capaces no desaprovechar ninguna ocasión de ser útil. Las dolencias de mi hermana y mÃas no son a menudo de las que amenazan la existencia de manera inmediata, y en la medida en que podemos esforzarnos en ser útiles a otros, estoy convencida de que el cuerpo se siente mejor en virtud del refresco que el espÃritu recibe al cumplir con su deber. Mientras viajaba, con el pensamiento puesto en este objetivo, me he sentido completamente bien.
La entrada de los hijos puso fin a este pequeño panegÃrico sobre su propio carácter; y tras besar y dedicar unas palabras a todos, se dispuso a marcharse.
—¿No te quedas a cenar con nosotros? ¿No es posible convencerte de que cenes con nosotros? —fue entonces la exclamación general; y al rechazar ella categóricamante la invitación—: ¿Cuándo te volveremos a ver? ¿En qué te podemos ayudar?