Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Toda esta aparente incongruencia en las informaciones de los dos grupos podía atribuirse muy bien a la vanidad, ignorancia, o coladuras de las muchas personas que habían intervenido en la causa en favor de los cuidados y desvelos de la señorita Diana Parker. Sus amigas eran sin duda tan oficiosas como ella, y el asunto había dado pie a suficientes cartas, extractos y mensajes como para que todo pareciese lo que no era. Probablemente la señorita Diana se sintió un poco violenta al principio al tener que reconocer su error. Haber hecho un largo viaje desde Hampshire para nada, haber decepcionado a su hermano, haber alquilado una casa cara por una semana, tuvieron que hacerla reflexionar… Y lo que era mucho peor: debió de tener la impresión de que era menos sagaz e infalible de lo que se creía.
Ningún aspecto del asunto, sin embargo, pareció atormentarla mucho tiempo. Había tantos entre quienes repartir la vergüenza y la culpa, que una vez distribuidas las partes correspondientes entre la señora Darling, la señorita Capper, Fanny Noyce, la señora Charles Dupuis y el vecino de la señora Charles Dupuis, sólo quedó para ella una insignificancia. El caso es que a la mañana siguiente se la vio andar de un lado para otro acompañada de la señora Griffiths, en busca de alojamiento, tan activa como siempre.