Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¿Dónde está la dificultad? Ojalá pudiera ir contigo; pero dentro de cinco minutos tengo que estar en casa de la señora Griffiths… para animar a la señorita Lambe en su primer baño. Es tan asustadiza la pobre criatura que le he prometido ir a darle ánimos, y entrar en la máquina con ella, si quiere. Y en cuanto termine tengo que volver corriendo, porque Susan se pone las sanguijuelas a la una, lo que me va a tener ocupada unas tres horas. Realmente no tengo un momento libre; aparte de que (entre nosotras) ahora mismo deberÃa estar en la cama porque casi no me tengo en pie; asà que en cuanto terminemos con las sanguijuelas, creo que nos retiraremos las dos para el resto del dÃa.
—Pues lo siento de veras. Si es asÃ, espero que venga Arthur.
—Si Arthur sigue mi consejo, se meterá en la cama también, porque como ande por ahà solo, comerá y beberá más de lo debido. Pero como ves, Mary, es imposible que te acompañe a casa de lady Denham.
—Pensándolo bien, Mary —dijo su marido—, prefiero que no te molestes en hablar a lady Denham de los Mullin. Aprovecharé la ocasión para visitarla yo. Sé lo poco partidaria quieres de imponer a nadie un asunto del que no quiere saber nada.