Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Se alegró al comprobar que la señora Parker no había visto nada; si Charlotte no hubiese sido mucho más alta que ella, las cintas blancas de la señorita Brereton no habrían entrado en el campo visual de sus ojos observadores. Entre las reflexiones morales que la visión de este tête-à-tête le inspiró, Charlotte no pudo por menos de pensar en la gran dificultad que estos amantes secretos debieron de tener para encontrar un sitio adecuado para sus entrevistas a hurtadillas. Aquí, seguramente, se creían a salvo de miradas indiscretas… con el campo abierto ante ellos, una empinada pendiente, una valla jamás cruzada por el hombre a sus espaldas y una atmósfera densa y brumosa a su favor. Sin embargo, los había descubierto. Era una injusticia.