Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Casi debió de ser el destino, porque había espacios vacíos; y a través de uno de éstos, en cuanto entraron en el terreno cercado, Charlotte divisó por encima de la valla, al otro lado, una mancha blanca y femenina; fue algo que le trajo al pensamiento inmediatamente a la señorita Brereton; y al acercarse a la valla, vio con claridad —pese a la niebla—, no lejos, a la señorita Brereton al pie del declive que descendía del exterior de la empalizada y bordeaba un estrecho sendero: se hallaba sentada, muy a gusto al parecer, con sir Edward Denham a su lado.
Estaban sentados tan cerca el uno del otro, y parecían tan absortos en amable conversación, que Charlotte comprendió al punto que lo más discreto era volver sobre sus pasos sin decir palabra. Evidentemente habían buscado un lugar solitario. No pudo por menos de parecerle poco acertado por parte de Clara; pero no debía juzgarse con severidad su situación.