Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El resto de la conversación fueron las normales preguntas y comentarios, con un amable elogio a la pequeña Mary y un educado movimiento de cabeza y saludo a la señorita Heywood al serle presentada… y se separaron con la promesa de verse unas horas más tarde. Sidney Parker tenía unos veintisiete o veintiocho años, era guapo, con un decidido aire de naturalidad y buen gusto, y un rostro alegre. Esta inesperada novedad proporcionó animado tema de conversación durante algún tiempo. La señora Parker participó de la dicha de su marido por tal motivo, y se alegró del honor que la llegada de Sidney daría al lugar.
El camino a Sanditon House era una avenida ancha, elegante, flanqueada de árboles jóvenes, que se extendía entre campos de labor, y que tras medio kilómetro de recorrido conducía al parque a través de una segunda verja, el cual aunque no era extenso, tenía toda la belleza y respetabilidad que la abundancia y la esplendidez de sus árboles podían proporcionar. Esta verja de la entrada estaba tan en un extremo del parque, o paddock, tan cerca de sus límites, que una valla exterior, al principio, estaba casi encima del camino, hasta que un ángulo aquí y una curva allá la situaban a una distancia más cómoda. La valla era una empalizada de parque, en excelente estado, con grupos de preciosos olmos, o hileras de viejos espinos que la seguían en toda su línea.