Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Mary declaraba: «No me gusta enviar a los niños a la Casa Grande, aunque su abuela está siempre deseando verlos, porque los mima y los consiente tanto, y les da tantas chucherías y dulces, que vuelven malos y enfadados para el resto del día». Y la señora Musgrove aprovechaba la primera ocasión en que se encontraba a solas con Anne para decirle: «¡Oh!, señorita Anne, quisiera que su hermana emplease un poco los métodos de usted con esos niños. ¡Con usted son completamente distintos! ¡La verdad es que están demasiado consentidos! Es una pena que no la enseñe a manejarlos. Son unos niños hermosos y sanos como no he visto otros, pobrecitos míos, sin parcialidad; ¡pero su hermana no sabe tratarlos! ¡Dios mío, qué revoltosos se ponen a veces! Le aseguro, señorita Anne, que eso me quita las ganas de verlos en nuestra casa más a menudo. Creo que a su hermana le gustaría que los invitara con más frecuencia; pero comprenderá que no es agradable tener a unos niños a los que hay que estar sujetando a cada momento: “No hagáis eso, no hagáis lo otro”; o que para que estén relativamente calmados haya que darles más tarta de lo que les conviene».