Persuasión
Persuasión A partir de aquel momento el capitán Wentworth y Anne Elliot se encontraron con frecuencia en el mismo círculo de conocidos. Muy pronto comieron juntos en casa de Mr. Musgrove, pues el estado del niño ya no podía servirle a Anne de excusa, y aquella reunión fue el origen de otras y de nuevos encuentros.
Estaba por ver si los sentimientos de otro tiempo habrían de renacer. Era indudable que ninguno de los dos había olvidado el pasado; forzosamente habrían de volver hacia él la mirada, y él no pudo evitar aludir a aquel año de noviazgo en los comentarios y descripciones que se deslizaban en la conversación. Su profesión le daba motivos, su temperamento lo incitaba a hablar, y «aquello fue en el año seis» o «aquello sucedió antes de embarcarme», fueron frases que surgieron en el transcurso de la charla en la primera tarde que pasearon juntos, y aunque no le temblaba la voz ni tenía Anne motivo para suponer que al hablar la mirase de una manera significativa, conocía de sobra su modo de pensar como para juzgar imposible el que no lo acecharan los mismos recuerdos y pensamientos, pero estaba muy lejos de presumir que despertaran en él la misma pena.