Persuasión
Persuasión No es poco frecuente que una mujer luzca a los veintinueve años más hermosura que a los veinte, y puede decirse que, salvo en el caso de mala salud o de que se padezca alguna clase de ansiedad, en esa época de la vida apenas si se ha perdido encanto. Esto ocurría con Elizabeth, que aún era la hermosa miss Elliot de trece años antes; y bien merecía ser disculpado sir Walter al olvidar su edad, o, por lo menos, no debía juzgársele como chiflado por considerar que él y Elizabeth eran tan juveniles como siempre, al contemplarse en medio de la ruina de fisonomías que lo rodeaba, porque, en realidad, a las claras se veía que todos sus parientes y conocidos se iban haciendo viejos. El rostro huraño de Anne; el de Mary, áspero; los de sus vecinos, que iban de mal en peor, y las patas de gallo que invadían las comisuras de los ojos de Mrs. Russell fueron durante mucho tiempo causa de desaliento para él.