Persuasión
Persuasión Para Mrs. Russell, sin embargo, era la más querida y estimada, la favorita. Aunque amaba a las tres hermanas como si fuesen sus hijas, sólo Anne le recordaba a la amiga muerta.
Pocos años antes Anne Elliot había sido una muchacha agraciada, pero su belleza se marchitó pronto, y si en el apogeo de ésta era muy poco lo que el padre encontraba en ella digno de admiración —los delicados rasgos y los ojos negros de la muchacha eran muy distintos de los de él—, menos había de hallarlo ahora que estaba delgada y melancólica. Nunca había abrigado grandes esperanzas de leer alguna vez el nombre de ella en otra página de su obra predilecta, pero ahora ya no tenía ninguna. Todas las ilusiones de una unión matrimonial adecuada estaban depositadas en Elizabeth, ya que la de Mary no pasó de ser un enlace con una antigua familia rural, respetable y de considerable fortuna, pero a la que claro está ella había llevado todo el honor, sin recibir ninguno a cambio. Sólo Elizabeth se casaría, tarde o temprano, ventajosamente.