Persuasión
Persuasión —Ya lo creo que sà —contestó Mary—. ¡Mira que si llegara a alcanzar algún gran honor! ¡Si lo hicieran baronet! Eso de ser lady Wentworth suena muy bien. SerÃa verdaderamente magnÃfico para Henrietta. OcuparÃa el mismo lugar que yo, y eso no le parecerÃa nada mal. ¡Sir Frederick Wentworth y señora! Claro que serÃa un tÃtulo de reciente creación, y los tÃtulos de reciente creación no son muy de estimar.
Mary acariciaba el pensamiento de que la escogida fuese Henrietta, y esto por animosidad hacia Charles Hayter, cuyas pretensiones deseaba ver frustradas. Consideraba a los Hayter muy inferiores en condición y, por lo tanto, en su opinión era una desdicha el que se renovase el vÃnculo entre ambas familias; serÃa lamentable para ella y para sus hijos.
—Ya sabes —dijo— que no me parece bien para Henrietta, y más aún, que considerando las relaciones que han establecido los Musgrove, no tiene derecho a dar una nota discordante. Ninguna muchacha puede hacer una elección que desagrade a la parte más distinguida de su familia obligándola a contraer una clase de parentesco a que no está acostumbrada. Y a fin de cuentas, ¿quién es Charles Hayter? Sólo un sacerdote rural. Es el marido menos apropiado para una Musgrove de Uppercross.