Persuasión
Persuasión Anne, exhausta, se sentó con gusto a la sombra del árbol y no tardó en oÃr al capitán Wentworth y a Louisa al otro lado del bosquecillo; volvÃan siguiendo el agreste pasadizo que se abrÃa en la maleza. VenÃan hablando. La voz de Louisa fue la primera que distinguió Anne; parecÃa enfrascada en un relato apasionante. Lo que oyó Anne en primer término fue:
—Por eso le he dicho que vaya. No podÃa consentir que se negase a hacer la visita por semejante tonterÃa. ¿Acaso iba yo a renunciar a hacer algo que considerara adecuado por la intromisión de una persona asÃ? A mà no se me convence tan fácilmente. Cuando he tomado una decisión, nada puede convencerme de lo contrario. Henrietta habÃa decidido ir hoy a Winthrop, y, sin embargo, ha estado a punto de abandonar su proyecto por rendirse a una complacencia estúpida.
—¿De modo que si no hubiese sido por usted se habrÃa retractado?
—Seguramente. Casi me avergüenza el admitirlo.