Persuasión

Persuasión

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Aun después de pasados algunos años Elizabeth se sentía molesta por aquel desdichado episodio con Elliot, ya que lo había amado por sí mismo, por ser heredero de su padre y porque, para el orgullo familiar, era el único partido digno de la primogénita de sir Walter Elliot. De la A a la Z, no existía baronet a quien con tanta complacencia pudiera reconocer como un igual. Así pues, tan despreciable había sido el comportamiento de él, que aunque a la sazón —verano de 1814— vestía ella luto por su esposa, no lo consideró merecedor de ocupar de nuevo sus pensamientos. Y si no hubiera sido más que aquel matrimonio, que por no haber dejado descendencia podía considerarse como fugaz contratiempo, las cosas no habrían pasado de ahí, pero el caso era que algunos buenos amigos les habían referido el modo irrespetuoso en que hablaba de ellos y el desprecio que sentía no sólo hacia sus orígenes, sino hacia todos los honores que por derecho le correspondían, lo cual era imperdonable.

Tales eran las preocupaciones de miss Elliot, las inquietudes que amenazaban su vida, la monotonía y la elegancia, las alegrías y naderías que constituían toda su vida. Tales eran los atractivos de una existencia campesina desprovista de incidentes, y que llenaban las horas de ocio, ya que ni siquiera en su casa realizaba actividad alguna, y no por falta de habilidad e ingenio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker