Persuasión
Persuasión —SÃ, señor. Es Mr. Elliot, un hombre de gran fortuna; vino anoche procedente de Sidmouth… Ustedes debieron de oÃr llegar el coche cuando estaban cenando. Ahora se dirige a Crewkherne, de paso para Bath y Londres.
—¡Elliot! —Se miraron unos a otros y repitieron el nombre aun antes de que el camarero terminara su concisa referencia.
—¡Santo Cielo! —exclamó Mary—. Es nuestro primo, tiene que ser nuestro Mr. Elliot… tiene que ser él. Charles, Anne, ¿verdad que es él? De luto, ya veis, como debe vestir Mr. Elliot. ¡Qué extraordinaria coincidencia! ¡En la misma posada que nosotras! Anne, ¿no es nuestro Mr. Elliot, el heredero del tÃtulo de mi padre? Oiga usted —dijo dirigiéndose al camarero—, ¿ha oÃdo a su criado decir si pertenece a la familia de Keuynch?
—No, señora, no ha hablado de ninguna familia; sólo ha dicho que su amo era un señor muy rico y que serÃa baronet algún dÃa.