Persuasión
Persuasión El tono y la expresión con que Wentworth dijo «Gracias al Cielo» no se borrarían fácilmente de la memoria de Anne, quien tampoco olvidaría nunca la actitud del capitán, sentado a una mesa, con el rostro entre las manos, tratando de calmarse con la reflexión y las plegarias.
Se imponía ahora qué hacer con Louisa a continuación. Todos lamentaban los trastornos ocasionados a los Harville, pero éstos procuraron acallar las manifestaciones de agradecimiento. Ya habían dispuesto que el capitán Benwick buscase albergue fuera de la casa y cediese su habitación al matrimonio. Los Harville sólo deploraban no disponer de lugar para todos, y eso que acomodando a los niños en las dependencias de la servidumbre aún podían colocarse dos o tres personas si deseaban quedarse. Por lo que hacía al cuidado de miss Musgrove, no debía existir el menor recelo en encomendarla a Mrs. Harville, que era una excelente enfermera, y otro tanto podía decirse de su doncella, que llevaba a su lado mucho tiempo y la había acompañado a todas partes. Entre las dos cuidarían a la enferma día y noche. Todos estos ofrecimientos fueron hechos con sinceridad tan inequívoca que no era posible rehusarlos.