Persuasión
Persuasión Huelga decir que a partir de aquel momento Anne y Mrs. Russell no dejaron de pensar ni por un momento en el capitán Benwick. La primera no podÃa oÃr la campanilla de la puerta sin presumir que debÃa de tratarse de él, y Anne, al volver de sus solitarios paseos por los bosques y prados de su padre o regresar de sus visitas de caridad, imaginaba a cada paso que iba a verlo u oÃrlo. Pero el capitán Benwick no venÃa. Sin duda no estaba tan decidido a ello como Charles habÃa supuesto, o lo retenÃa su estado de profunda melancolÃa; de modo que, al cabo de un mes de espera, Mrs. Russell decidió declararlo indigno de la expectación que se le concedÃa.
Mr. y Mrs. Musgrove volvieron para recibir a sus hijos, que regresaban del colegio, trayendo con ellos a los chicos de Harville, tanto para aumentar la bulla de Uppercross, como para acallar la de Lyme. Fuera de Henrietta, que se habÃa quedado con Louisa, el resto de la familia ya estaba nuevamente en el hogar.
En la visita de rigor que hicieron Mrs. Russell y Anne, ésta tuvo ocasión de observar que en la Casa Grande latÃa otra vez la vida, y aunque no estaban allà ni Henrietta, ni Louisa, ni Charles Hayter, ni el capitán Wentworth, la casa ofrecÃa un notable y grato contraste con el estado de quietud y silencio que habÃan reinado en ella los últimos dÃas de su anterior estancia.