Persuasión
Persuasión No podÃa dejar de reconocer que Mr. Elliot era la persona más simpática de cuantas vivÃan en Bath. No conocÃa a nadie que se le igualara, y le procuraba, además, el gran placer de hablarle de Lyme de vez en cuando, pues sentÃa un deseo ardiente de visitarla otra vez y más detenidamente. Insistieron muchas otras veces en los detalles de su primer encuentro. Él le dio a entender que en aquella ocasión la habÃa mirado con cierta ansia. Anne lo sabÃa muy bien, y recordaba que también lo habÃa notado otra persona. Ella y Mr. Elliot discrepaban en muchas cuestiones. Él concedÃa al linaje una importancia mucho mayor que el que ella le otorgaba. No era sólo condescendencia, sino que debÃa de haber verdadero deleite en el fondo cuando, cediendo él a las incitaciones de Elizabeth y sir Walter, discutÃa con entusiasmo acerca de materias que Anne juzgaba baladÃes e indignas de excitar su interés. El periódico anunció cierta mañana la llegada a Bath de la vizcondesa viuda de Dalrymple y de su hija la ilustre miss Carteret, noticia que bastó para alejar por muchos dÃas la tranquilidad de la morada de Camden Place, pues los Dalrymple —por desgracia, en opinión de Anne— eran primos de los Elliot, y los preocupaba profundamente el medio que deberÃan emplear para presentarse ante ellos de un modo decoroso.