Persuasión
Persuasión Mrs. Russell declaraba haber abrigado mayores esperanzas, pero, con todo, en su opinión no dejaba de ser «una amistad conveniente y digna»; y cuando Anne se atrevió a revelar su parecer a Mr. Elliot, éste confesó que como personas no valían nada, pero como centro que serían de una sociedad escogida, no eran despreciables. Anne sonrió y dijo:
—Para mí, sólo las personas cultas, inteligentes y de buena conversación son de calidad y de trato apetecible. No entiendo otra cosa por buena sociedad.