Persuasión
Persuasión —Aunque llegué ayer, ya ve usted que estoy perfectamente equipado para Bath. Le suplico que haga uso de él si desea ir a pie. Pero creo que serÃa mejor que me permitiera ir en busca de un coche.
Ella le expresó de nuevo su gratitud, y rechazó el ofrecimiento, repitiéndole que apenas llovÃa. Por último, añadió:
—Además, estoy esperando a Mr. Elliot, que no tardará en llegar.
No habÃa acabado de pronunciar estas palabras cuando hacÃa su aparición el aludido. El capitán Wentworth lo recordó de inmediato. No encontraba diferencia alguna entre él y el caballero que se habÃa detenido en la escalera de Lyme a ver pasar a Anne; sólo se advertÃa, como nuevo rasgo, el aspecto y la actitud que le otorgaban su afortunada posición de amigo y pariente privilegiado de Anne. Entraba solÃcito y afanoso; parecÃa tener ojos sólo para ella. Se deshizo en excusas por su tardanza, se mostró enfadado consigo mismo por haberla hecho esperar, y le suplicó con vehemencia que se pusiera en movimiento sin perder un instante, antes de que arreciase la lluvia. A los pocos segundos Anne abandonaba la tienda del brazo de Mr. Elliot, y al pasar por delante del capitán sólo pudo decirle «Buenos dÃas» y dirigirle una mirada dulce y furtiva.