Persuasión
Persuasión —No, no… Creo que, sencillamente, empleaste mejor tu atención. No necesitas aclararme que tuviste una gran tarde. Lo adivino en tu mirada. Sé perfectamente cómo pasaste las horas…, que ni por un instante dejaste de oÃr cosas muy agradables. Durante el entreacto hubo conversación.
Anne esbozó una sonrisa y dijo:
—¿Ves eso en mi semblante?
—SÃ, lo veo. Y veo también que anoche estuviste en compañÃa de la persona que más te agrada en el mundo.
Anne se ruborizó, incapaz de articular palabra.
—Y siendo esto asà —continuó Mrs. Smith—, comprenderás lo mucho que te agradezco el que hayas venido esta mañana. Ha sido muy amable por tu parte el venir a sentarte aquà conmigo, cuando tantas cosas gratas reclaman tu presencia.
Anne estaba asombrada y confusa ante la perspicacia de su amiga. No cesaba de torturar su imaginación tratando de descubrir cómo habrÃa conseguido su amiga enterarse de lo que sentÃa por el capitán Wentworth. Después de un instante de silencio, preguntó Mrs. Smith:
—Dime, ¿sabe Mr. Elliot que tú y yo somos amigas? ¿Sabe acaso que estoy en Bath?