Persuasión
Persuasión Anne leyó algunas cartas escritas por Mr. Elliot en respuesta a los desesperados pedidos de Mrs. Smith, y todas ellas evidenciaban que el caballero no tenía ninguna intención de verse mezclado en gestiones que pudieran ocasionarle molestias infructuosas, y bajo las apariencias de una glacial cortesía, en todas se dejaba traslucir una indiferencia absoluta a las desdichas que se cernían sobre la infortunada Mrs. Smith. Constituían una espantosa prueba de ingratitud, y Anne advertía en semejante conducta una maldad mayor que en muchos crímenes flagrantes. El relato de innumerables calamidades que en charlas anteriores sólo habían sido mencionadas de pasada, hizo que Anne percibiese los prodigios que en aquella mujer había operado el consuelo, y no podía por menos de asombrarse ante la serena resignación que habitualmente conservaba.