Persuasión
Persuasión —Muy bien —dijo Elizabeth—, exprésale mis más sinceros deseos. ¡Ah!, y devuélvele ese libro soporÃfero que me ha prestado, pero dile, por supuesto, que lo he leÃdo. Esos poemas me han parecido insoportables. Mrs. Russell parece empeñada en fastidiarme con sus nuevos libros. No le digas nada, pero el vestido que llevaba la otra noche me pareció espantoso. Yo creà que tenÃa cierto gusto para vestir, pero no pude creerlo al verla en el concierto. ¡TenÃa un aspecto tan anticuado y solemne! Además, se sienta tan derecha… En fin, no se te olvide darle mis afectos.
—Y los mÃos —intervino sir Walter—. Dile que me propongo visitarla muy pronto, aunque sólo pienso dejar mi tarjeta. No está bien visto visitar por la mañana a una mujer de su edad. Además, la última vez que estuve en su casa observé que bajaban los visillos a toda prisa.
Mientras sir Walter hablaba, llamaron a la puerta. ¿Quién podÃa ser? Anne recordó que Mr. Elliot solÃa presentarse de manera inesperada, de modo que no le habrÃa extrañado verlo entrar, si no le supiera a siete millas de distancia. Oyeron a continuación el ruido que al llegar hacÃan algunas personas, y de inmediato entraron en la estancia Mr. Charles Musgrove y su esposa.