Persuasión
Persuasión No fue poca la satisfacción que Anne experimentó al enterarse de que Mr. Elliot saldría de Bath al día siguiente, temprano por la mañana, y que su ausencia duraría casi dos días. Fue invitado a Camden Place para la tarde de su regreso, pero desde el jueves hasta el sábado no había necesidad de pensar en él. Bastante molestaba a Anne la presencia inevitable de Mrs. Clay, pero la adición de otro hipócrita redomado al círculo familiar hacía imposible toda ilusión de paz y tranquilidad. Era muy amargo para ella pensar en los ultrajes que Elizabeth y su padre habían recibido y aún más triste considerar las mil mortificaciones que los amenazaban. Pero el egoísmo de Mrs. Clay no era tan indignante como el de aquel hombre, y Anne habría aceptado de buen grado el matrimonio de la señora con su padre si de ese modo éste se veía libre de las sutiles maquinaciones de Mr. Elliot para impedirlo.
El viernes por la mañana a Anne se le ocurrió ir temprano a casa de Mrs. Russell a fin de comunicarle cuanto sabía, y habría partido inmediatamente después de tomar el desayuno si no hubiera observado que en aquel momento Mrs. Clay se disponía a salir para cumplir un encargo de Elizabeth, lo que hizo que demorase su proyecto hasta hallarse segura de evitar la compañía de la viuda. Una vez que ésta se hubo marchado, Arme informó a Elizabeth y a su padre de su intención de visitar a su antigua amiga.