Persuasión
Persuasión —¡Qué buena noticia! —exclamó Anne—. Me alegra muchÃsimo el que las cosas se hayan arreglado asà y que las perspectivas halagüeñas de una hermana no ensombrezcan las de la otra y ambas disfruten de la misma prosperidad e idéntico bienestar. Supongo que tu padre y tu madre estarán contentos con los yernos que les ha tocado en suerte.
—SÃ. Mi madre habrÃa preferido que los dos muchachos estuvieran en mejor posición económica, pero aparte de eso no tiene otro reparo que ponerles. Económicamente hablando, casar a dos hijas a un tiempo no es cuestión baladÃ, y a mi padre le preocupa por muchos aspectos. Sin embargo, yo no pienso poner ninguna objeción. Es natural que las dos hijas tengan su dote, y todo cuanto puedo decir es que mi padre siempre ha sido conmigo sumamente cariñoso y liberal. A Mary el que Henrietta se case le tiene sin cuidado. Ya sabes que siempre ha pensado de la misma manera. Pero lo que ocurre es que no hace justicia a Charles ni piensa bastante en Winthrop. No puedo hacerle entender el valor de esa posición. Para los tiempos que corren es una magnÃfica alianza; siempre he estimado a Charles Hayter y no voy a cambiar ahora de opinión.