Persuasión
Persuasión —Unos padres tan excelentes como Mr. y Mrs. Musgrove —dijo Anne— se merecen casar bien a sus hijos. Hacen cuanto pueden por su felicidad. No es poca suerte para una muchacha tener progenitores tan generosos. Tu padre y tu madre nunca abrigaron esos delirios de grandeza que a menudo causan la desdicha de jóvenes y viejos. Imagino que Louisa estará completamente repuesta.
—SÃ, creo que sÃ… —respondió él con tono vacilante—. Está mucho mejor, pero ha cambiado bastante. Ya no corre de un lado a otro, ni salta, ni rÃe, ni baila; es otra muchacha. Si alguien casualmente cierra una puerta de golpe, se sobresalta. Benwick se pasa el dÃa a su lado murmurándole al oÃdo y leyéndole versos.
—Ya sé yo que eso no te agrada mucho —dijo Anne sin poder contener la risa—, pero no se puede negar que es un muchacho excelente.