Persuasión
Persuasión Anne le agradeció sinceramente el cumplido, tanto por la delicada amabilidad que entrañaba, como porque le ofrecía la oportunidad de decir con tono decidido:
—Si sólo debiera atenerme a mi propia inclinación, señora, le advierto que la reunión en mi casa, aparte de lo que a Mary pueda importarle, no sería obstáculo alguno. Confieso que no me atraen esas reuniones, y renunciaría muy gustosa a la de mañana a cambio de presenciar en su compañía una función de teatro; pero tal vez sea mejor no hacerlo.
Ya lo había soltado; pero al instante se echó a temblar, consciente de la gravedad de sus palabras, y ni se atrevió a observar el efecto que producían.
Se decidió de inmediato que irían al teatro el martes, lo cual no impidió que Charles zahiriese a su mujer declarando que, aunque nadie lo acompañara, él pensaba ir al día siguiente a ver la función.
El capitán se puso de pie y se acercó a la chimenea, pero no tardó en cambiar de sitio para colocarse al lado de Anne, revelando ya mayor soltura y desenfado.
—No lleva usted tanto tiempo en Bath —dijo— como para conocer los encantos de las reuniones que aquí se celebran.
—Claro que no. Pero el modo en que suelen desarrollarse no va conmigo.