Persuasión
Persuasión Pero Anne no deseaba ningún coche. Sería horrible perder la ocasión de cruzar unas palabras con el capitán Wentworth mientras se dirigía tranquilamente a su casa, pues estaba segura de que se lo encontraría en el camino. Era una desdicha insoportable. Rechazó la idea del coche con energía. Mrs. Musgrove, que no comprendía más que una sola causa de enfermedad, y convencida después de muchas preguntas de que no obedecía a ninguna caída ni presentaba señal en la cabeza de haber sufrido golpe alguno, la dejó partir segura de que por la tarde la hallaría completamente restablecida.
Para evitar cualquier malentendido, Anne dijo:
—Me temo, señora, que no lo han interpretado bien. Le ruego que advierta a los caballeros que se han marchado, que ellos también están invitados a la reunión de esta tarde. Tengo miedo de que no lo hayan entendido así y quisiera que advirtiera especialmente a los capitanes Harville y Wentworth que esperamos su presencia.
—¡Oh, querida mía!, lo han entendido perfectamente, y le aseguro que el capitán Harville piensa ir.
—¿Lo cree usted? Pues yo no estoy tan convencida y lo lamentaría muchísimo. ¿Quiere recordárselo cuando los vea? Porque usted seguramente los verá esta misma mañana, ¿verdad? Prométame que les transmitirá mi inquietud.