Persuasión
Persuasión Anocheció, se iluminaron los salones y llegaron los invitados. Era aquélla una reunión en la que se mezclaban dos clases de personas: las que nunca se habían visto y las que se encontraban a cada paso… Como suele ocurrir, era también demasiado numerosa para resultar íntima, y demasiado reducida para que su atractivo residiese en la variedad, pero Anne la encontró excesivamente breve. Resplandeciente de amor y felicidad, más admirada y solicitada de lo que anhelaba su escasa vanidad, derrochó jovialidad y ternura entre todos los que la rodeaban. Allí estaba Mr. Elliot, a quien procuró rehuir y del que se compadeció; los Wallis, que la hicieron reír con sus ocurrencias; Mrs. Dalrymple y miss Carteret, que no tardarían en ser unas primas indiferentes y olvidadas. Ni se preocupó de Mrs. Clay, ni llegó a ruborizarse por el comportamiento de su padre y su hermana. Mantuvo con los Musgrove una charla natural, grata y apacible; se condujo con el capitán Harville con la afectuosidad y confianza de una hermana; sólo cruzó con Mrs. Russell unas cuantas frases que no llegaron a diálogo; con el almirante Croft y su esposa conversó afablemente, llevando su interés y su cordialidad sólo hasta el límite que la prudencia aconsejaba…, y cambiaba a cada paso breves frases con el capitán Wentworth, siempre con la esperanza de un nuevo aparte y encantada de sentir su cercana presencia.