Persuasión
Persuasión En uno de estos fugaces diálogos, y simulando que observaban unas plantas, Anne tuvo ocasión de decir a Frederick:
—He estado pensando en el pasado y he tratado de juzgar imparcialmente mis errores y mis aciertos, y creo sinceramente que en su momento procedà bien, por mucho que me haya hecho sufrir seguir el consejo de una amiga a la que con el tiempo también usted aprenderá a estimar. Ella ha sido como una madre para mÃ. Pero, entiéndame bien: no quiero decir que su consejo fuera necesariamente acertado. Se trataba quizá de uno de esos casos en que la indicación sugerida no es buena ni mala en sÃ, sino que el acierto o el desacierto dependen de los acontecimientos posteriores. En cuanto a mÃ, le aseguro que en circunstancias similares me guardarÃa de dar un consejo semejante. Pero al someterme a sus sugerencias procedà mejor que si me hubiera rebelado contra ellas, y estoy segura de que de haber prolongado el noviazgo habrÃa sido mayor mi sufrimiento que al ponerle fin resueltamene como lo hice, porque entonces habrÃa vivido reprochándomelo constantemente, mientras que ahora, y sin olvidar que el alma es extremadamente frágil, no me tortura el menor remordimiento, pues, si no me equivoco, el sentido del deber constituye la mejor salvaguardia de la mujer.