Persuasión
Persuasión —Pues yo me quedaré muy bien mientras todos os divertís en Bath.
Esto le sirvió para guardarse de cualquier futuro desengaño y agradecer el don de contar con una amiga tan sinceramente afectuosa como Mrs. Russell.
Mr. Musgrove y su hijo, entregados a sus respectivos ejercicios de conservar y destruir, distribuían el tiempo entre sus perros, sus caballos y sus periódicos, en tanto que las mujeres se ocupaban de los detalles de la casa, de los vecinos, de sus vestidos, del baile y de la música. Anne reconocía como muy natural que toda organización social, por pequeña que fuese, dictara sus propios temas de conversación, y confiaba en que no tardaría mucho en llegar a ser un elemento digno de aquella a que había sido trasplantada. Y con la perspectiva de pasar un mínimo de dos meses en Uppercross, le importaba mucho ajustar sus fantasías e ideas a las de la familia que la acogía.
En realidad, no le causaban temor aquellos dos meses. Mary no era tan huraña ni poco afectuosa como Elizabeth, ni tan inaccesible a su influjo; de los otros moradores de la casa, ninguno se mostraba reacio a su presencia. Se llevaba bien con su cuñado, y los niños, que la amaban, constituían para ella un motivo de interés, de distracción y de sana actividad.