Persuasión
Persuasión Charles Musgrove era atento, agradable y superior a su mujer, sin duda, en intelecto y carácter; pero no poseÃa el secreto de la sugestión, ni amenidad ni gracia suficientes para hacer de aquel pasado en que él y Anne aparecÃan enlazados, un motivo de preocupación. Y eso que Anne pensaba, como Mrs. Russell, que un matrimonio más adecuado lo habrÃa mejorado notablemente y que una mujer de verdadero entendimiento habrÃa podido sacar de su condición moral mejor partido, sobre todo en lo que a costumbres y aficiones se referÃa. Porque lo cierto es que sólo parecÃan entusiasmarlo los deportes, y fuera de ellos malgastaba el tiempo sin recoger el beneficio de los libros ni de nada. TenÃa un humor excelente, en el que no hacÃa mella el tedio frecuente de su esposa, hacia la que mostraba paciencia infinita, con gran asombro de Anne, y en general, si bien menudeaban las discusiones —en las que ella intervenÃa más de lo que deseaba, requerida por ambas partes—, podÃan ser considerados como una pareja feliz. En lo que siempre convenÃan era en la necesidad de tener más dinero y en la esperanza de obtener algún regalo de Mr. Musgrove. Sin embargo, en ésta como en otras discusiones Charles llevaba la mejor parte, pues mientras Mary consideraba una grave humillación el que la dádiva no se produjera, él defendÃa a su padre diciendo que tenÃa otras mil cosas en que emplear su dinero y el derecho indiscutible a gastarlo en lo que le diera la gana.