Persuasión
Persuasión Abrigaba Mary otro motivo de resentimiento, la causa del cual era que Mrs. Musgrove no le asignaba el puesto que le correspondía cuando iba a comer con otras familias en la Casa Grande, pues no había motivo para que la tratasen con tanta desconfianza, como para privarla del lugar que le era propio. Y cierto día en que Anne paseaba sola con las hijas de Mr. y Mrs. Musgrove, una de ellas le dijo, después de haber hablado acerca del linaje, de las familias de linaje y de la excesiva trascendencia que al linaje se otorga:
—No tengo el menor reparo en llamar a usted la atención sobre las absurdas ideas de Mary acerca de su significación social, porque sé lo indiferente que es usted a esas cosas; pero me gustaría que alguien hiciera notar a su hermana que sería un signo de discreción el que no se obstinase tanto, y, sobre todo, que no se adelantara siempre para ocupar el puesto de mamá. Nadie le niega el derecho de prioridad, pero sería mejor que no insistiese tanto en conservarlo; y no es que a mamá le importe, sino que muchos ya lo han criticado.
¿Cómo iba Anne a atemperar esas diferencias? Todo lo que podía hacer era escuchar con paciencia, suavizar asperezas, solicitar tolerancia a ambas partes y procurar que su hermana prestase atención a sus consejos.