Persuasión
Persuasión Tanto oÃr hablar del capitán Wentworth, escuchar su nombre tantas veces mientras recordaban los años pasados, para venir a asegurar que tenÃa que ser aquél, que probablemente fuese el mismo capitán Wentworth a quien habÃan visto una o dos veces a su regreso de Clifton —era muy bien parecido, pero no podÃan precisar si habÃan pasado ocho o diez años desde aquello—, tenÃa que poner a prueba otra vez los nervios de Anne. No obstante, ésta comprendió que era necesario que se acostumbrase a ello. Desde el momento en que se esperaba al capitán en la comarca, Anne debÃa dominar su sensibilidad en este punto; y no era sólo que se lo esperaba, y muy pronto, sino que, además, los Musgrove, en su ferviente gratitud hacia aquel hombre por el cariño que habÃa demostrado por el desgraciado joven, e influidos por el elevado concepto que tenÃan de su valÃa, concepto que refrendaba el hecho de haber permanecido bajo su mando el pobre Dick, quien en sus cartas lo alababa presentándolo como «un bravo y afable compañero» que lo trataba como a un camarada de colegio, estaban dispuestos a visitar a Wentworth y solicitar su amistad tan pronto como se enterasen de su llegada.
Esta resolución sirvió de consuelo aquella tarde a los atribulados padres del calamitoso Dick.