Persuasión
Persuasión —¿Hablas en serio? —exclamó Mary con los ojos radiantes—. Querida mÃa, has tenido una ocurrencia admirable, magnÃfica. Lo mismo es que vaya o que no vaya, porque no hago nada con quedarme en casa, ¿no es asÃ? Sólo conseguirÃa aumentar mi preocupación. En cambio, tú, que no sufres las inquietudes de una madre, eres la persona más indicada. Tú consigues siempre que el pequeño Charles haga lo que debe; a ti siempre te hace caso. Es mejor que dejarlo solo con Jemina. ¡Oh sÃ, debo ir, porque ellos desean que yo también conozca al capitán Wentworth! En cuanto a ti, sé muy bien que no te importa quedarte sola. ¡Excelente idea, en verdad, Anne! Voy a decÃrselo a Charles y a vestirme. Ya sabes que puedes avisarme enseguida si fuera necesario; pero estoy segura de que no pasará nada que te alarme. Claro está que si no estuviera completamente tranquila respecto a mi hijo querido bien sabes que no irÃa.
Un momento después Mary llamaba a la puerta del tocador de Charles y Anne, que subÃa detrás de ella, llegó a tiempo de oÃr todo el diálogo, que su hermana inició de esta manera:
—He decidido ir contigo, Charles, porque no soy en casa más necesaria que tú. Si estuviera siempre encerrada con el chico no lograrÃa contener sus caprichos. Anne se quedará y cuidará de él. La idea ha sido suya, de modo que debo ir contigo, y es lo mejor, porque no he comido en la otra casa desde el martes.