Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Es usted muy amable —le dijo lady Middleton a Elinor—; y como de verdad le gusta el trabajo, quizá igual prefiera no incorporarse al juego sino hasta otra partida, ¿o quiere hacerlo ahora?
Elinor aprovechó gustosamente el primer ofrecimiento, y asÃ, con un poco de ese buen trato al que Marianne nunca podÃa condescender, al mismo tiempo logró su propio objetivo y complació a lady Middleton. Lucy le hizo lugar con presteza, y las dos buenas rivales se sentaron asà lado a lado en la misma mesa, y con la máxima armonÃa se empeñaron en llevar adelante la misma labor. El piano, frente al cual Marianne, absorta en su música y en sus pensamientos, habÃa olvidado la presencia de otras personas en el cuarto, afortunadamente estaba tan cerca de ellas que la señorita Dashwood juzgó que, protegida por su sonido, podÃa plantear el tema que le interesaba sin riesgo de ser escuchada en la mesa de naipes.