Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —No —exclamó la señora Jennings—, estoy segura de que estaré terriblemente contenta de la compañÃa de la señorita Marianne, vaya o no vaya la señorita Dashwood, sólo que mientras más, mayor es la alegrÃa, digo yo, y pensé que serÃa más cómodo para ellas estar juntas; porque si se cansan de mÃ, pueden hablar entre ellas, y reÃrse de mis rarezas a mis espaldas. Pero una u otra, si no ambas, debo tener. ¡Qué Dios me bendiga! Cómo pueden imaginarse que puedo vivir andando por ahà sola, yo que hasta este invierno siempre he estado acostumbrada a tener a Charlotte conmigo. Vamos, señorita Marianne, démonos las manos para sellar este trato, y si la señorita Dashwood cambia de opinión luego, tanto mejor.
—Le agradezco, señora, de todo corazón le agradezco —dijo Marianne calurosamente—; su invitación ha comprometido mi gratitud para siempre, y poder aceptarla me harÃa tan feliz… sÃ, serÃa casi la máxima felicidad que puedo imaginar. Pero mi madre, mi queridÃsima, bondadosa madre… creo que es muy justo lo que Elinor ha planteado, y si nuestra ausencia la fuera a hacer menos feliz, le fuera a restar comodidad… ¡Oh, no! Nada podrÃa inducirme a dejarla. Esto no puede significar, no debe significar un conflicto.