Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Aunque con su habitual preocupación por nuestra felicidad —dijo Elinor— ha estado obviando todos los obstáculos a este plan que ha podido imaginar, persiste una objeción que, en mi opinión, no puede ser despachada tan fácilmente.
Un enorme desaliento apareció en el rostro de Marianne.
—¿Y qué es —dijo la señora Dashwood— lo que mi querida y prudente Elinor va a sugerir? ¿Qué obstáculo formidable es el que nos va a poner por delante? No quiero escuchar ni una palabra sobre el costo que tendrá.
—Mi objeción es ésta: aunque tengo muy buena opinión de la bondad de la señora Jennings, no es el tipo de mujer cuya compañÃa vaya a sernos placentera, o cuya protección eleve nuestro rango.
—Eso es muy cierto —respondió su madre—, pero en su sola compañÃa, sin otras personas, casi no estarán, y casi siempre aparecerán en público con lady Middleton.
—Si Elinor desiste de ir por el desagrado que le produce la señora Jennings —dijo Marianne—, al menos que eso no impida que yo acepte su invitación. No tengo tales escrúpulos y estoy segura de que puedo tolerar sin mayor esfuerzo todos los inconvenientes de ese tipo.