Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad En pocos minutos, sin embargo, Marianne se recuperó lo suficiente para poner fin a todo el alboroto y volver a sentarse con los demás, aunque en su ánimo quedó grabada durante toda la tarde la impresión de lo ocurrido.
—¡Pobre Marianne! —le dijo su hermano al coronel Brandon en voz baja apenas pudo contar con su atención—. No tiene tan buena salud como su hermana; es muy nerviosa… no tiene la constitución de Elinor; y hay que admitir que para una joven que ha sido una beldad, debe ser muy penoso perder su atractivo personal. Quizá usted no lo sepa, pero Marianne era notablemente hermosa hasta unos pocos meses atrás… tan hermosa como Elinor. Y ahora, puede usted ver que de eso ya no le queda nada.