Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad El hombre y una de las doncellas partieron de inmediato a Devonshire a preparar la casa para la llegada de su ama, pues como la señora Dashwood desconocía por completo a lady Middleton, prefería llegar directamente a la cabaña antes que hospedarse en Barton Park; y confió con tal seguridad en la descripción que sir John había hecho de la casa, que no sintió curiosidad de examinarla por sí misma hasta que entró en ella como su dueña. La evidente satisfacción de su nuera ante la perspectiva de su partida, apenas disimulada tras una fría invitación a quedarse un tiempo más, mantuvo intacta su ansiedad por alejarse de Norland. Ahora era el momento en que la promesa de John Dashwood a su padre podría haberse cumplido con especial idoneidad. Como había descuidado hacerlo al llegar a la casa, el momento en que ellas la dejaban parecía el más adecuado para ello. Pero muy pronto la señora Dashwood abandonó toda esperanza al respecto y comenzó a convencerse, por el sentido general de sus palabras, de que su ayuda no iría más allá de haberlas mantenido durante seis meses en Norland. Tan a menudo se refería él a los crecientes gastos del hogar y a las permanentes e incalculables demandas monetarias a que estaba expuesto cualquier caballero de alguna importancia, que más parecía estar necesitado de dinero que dispuesto a darlo.