Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad La señora Dashwood arrendó la casa por un año; ya estaba amoblada, y podía tomar posesión de ella de inmediato. Ninguna de las partes interesadas opuso dificultad alguna al acuerdo, y ella esperó tan sólo el despacho de sus efectos desde Norland y decidir su futuro servicio doméstico antes de partir hacia el oeste; y esto, dada la extrema rapidez con que llevaba a cabo todo lo que le interesaba, muy pronto estuvo hecho. Los caballos que le había dejado su esposo habían sido vendidos tras su muerte, y habiéndosele ofrecido ahora una oportunidad de disponer de su carruaje, aceptó venderlo a instancias de su hija mayor. Si hubiera dependido de sus solos deseos, se lo habría quedado, para mayor comodidad de sus hijas; pero prevaleció el buen juicio de Elinor. Fue también su sabiduría la que limitó el número de sirvientes a tres, dos doncellas y un hombre, prontamente seleccionados entre los que habían constituido su servicio en Norland.