Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Temo que no pueda realizarse muy pronto.
Atónita y espantada ante palabras tan poco propias de un enamorado, estuvo casi a punto de exclamar a viva voz, «¡Dios! ¡Y qué trabas podrÃa haber!»; pero frenando su impulso, se limitó a exclamar para sÃ: «¡Qué extraño! Seguro que no necesita esperar a ser más viejo».
Esta tardanza de parte del coronel, sin embargo, no pareció ofender ni mortificar en lo más mÃnimo a su hermosa compañera, pues cuando poco después terminaban de conversar y se separaban en distintas direcciones, la señora Jennings escuchó claramente a Elinor diciendo, con voz que mostraba que sentÃa lo que decÃa:
—Para siempre me sentiré en deuda con usted.
La señora Jennings se sintió encantada ante esta muestra de gratitud, y tan sólo se extrañó de que el coronel, tras escuchar tales palabras, pudiera despedirse, según lo hizo de inmediato, con la mayor sangre frÃa, ¡y marcharse sin responderle nada! Jamás habrÃa pensado que su viejo amigo serÃa un pretendiente tan poco entusiasta.
Lo que realmente hablaron entre ellos, fue como sigue: