Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Pero su indiferencia hacia esa desdichada niña…, debo decirlo, por desagradable que me sea discutir un asunto como éste…, su indiferencia no es excusa para la cruel manera en que la abandonó. No imagine que ninguna debilidad, ninguna carencia natural de entendimiento en ella, disculpa la insensible crueldad que usted mostró. Usted tiene que haber sabido que mientras se divertÃa en Devonshire con nuevos planes, siempre alegre, siempre feliz, ella se veÃa reducida a la más total indigencia.
—Pero, le doy mi palabra, yo no lo sabÃa —replicó Willoughby con enorme vehemencia—; no recordaba no haberle dado mi dirección, y el simple sentido común le deberÃa haber indicado cómo encontrarla.
—Bien, señor, ¿y qué dijo la señora Smith?