Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —De inmediato me censuró la ofensa que habÃa cometido, y puede deducirse cuán grande fue mi confusión. La pureza de su vida, sus ideas convencionales, su ignorancia del mundo… todo estaba en contra mÃa. No podÃa yo negar el asunto, y vanos fueron todos mis esfuerzos por suavizarlo. Estaba predispuesta de antemano, según creo, a dudar de la moralidad de mi conducta en general, y además estaba disgustada con la muy escasa atención, el brevÃsimo tiempo que le habÃa dedicado en esa visita mÃa. En pocas palabras, terminó en una ruptura total. Una sola cosa me habrÃa salvado. En lo más extremado de su moralidad, ¡pobre mujer!, ofreció olvidar el pasado si me casaba con Eliza. Eso era impensable… y asà fui formalmente expulsado de su favor y de su casa. DebÃa salir de allà a la mañana siguiente, y la noche anterior la pasé reflexionando en cuál debÃa ser mi conducta futura. La lucha fue grande…, pero terminó demasiado pronto. Mi afecto por Marianne, mi total seguridad sobre el cariño de ella, todo fue insuficiente para contrarrestar el miedo a la pobreza, o hacer mella en esas falsas ideas sobre la necesidad de riqueza que tan naturales me eran, y que una sociedad dispendiosa me habÃa enseñado a cultivar. TenÃa motivos para creerme seguro de la aceptación de mi actual esposa, si optaba por ella, y logré persuadirme de que ésa era la única salida que la prudencia común aconsejaba. TodavÃa, sin embargo, me aguardaba una dura situación antes de poder partir de Devonshire; estaba comprometido a cenar con ustedes ese mismo dÃa y, por tanto, necesitaba una excusa para faltar a ese compromiso. Me debatà largamente entre escribir esa excusa o presentarla en persona. SentÃa que serÃa terrible ver a Marianne, e incluso dudaba si podrÃa verla de nuevo y seguir siendo capaz de persistir en mi decisión. En ese punto, sin embargo, subestimé mi propia capacidad, según ha sido demostrado por los hechos; porque fui, la vi, vi que era desdichada, y la dejé desdichada… y la dejé, esperando no verla nunca más.