Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Pero ¿por qué fue, señor Willoughby? —dijo Elinor, con tono de reproche—. Una nota habrÃa bastado. ¿Por qué fue necesario ir en persona?
—Fue necesario a mi orgullo. No soportaba irme de allà en una forma que permitiera que ustedes, o el resto de los vecinos, sospechara nada de lo que realmente habÃa ocurrido entre la señora Smith y yo, y decidà entonces detenerme en su casa de camino a Honiton. Ver a su querida hermana, sin embargo, fue terrible; y para empeorar las cosas, la encontré sola. Ustedes habÃan salido, no sé a dónde. ¡Tan sólo la tarde anterior la habÃa dejado tan completa y firmemente decidido en mi interior a hacer lo correcto! En unas pocas horas nos habrÃamos comprometido para siempre; ¡y recuerdo qué feliz, qué alegre me sentÃa mientras iba de la casa a Allenham, satisfecho conmigo mismo, encantado con todo el mundo! Pero en ese encuentro, el último de nuestra amistad, llegué a ella con un sentimiento de culpa que casi me quitó toda capacidad de fingir. Su dolor, su desilusión, su profunda pena cuando le dije que debÃa dejar Devonshire tan de repente… jamás los olvidaré. ¡Y ello unido a tanta fe, tanta confianza en mÃ! ¡Oh, Dios! ¡Qué canalla sin sentimientos fui!
Callaron ambos por algunos instantes. Elinor fue la primera en hablar.
—¿Le dijo que volverÃa pronto?