Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad A esto siguió una breve pausa en que ambos callaron, pensativos. Willoughby, levantándose primero, la rompió diciendo:
—Bien, debo apresurarme e irme. ¿Seguro que su hermana está mejor, fuera de peligro?
—SÃ, estamos seguros.
—También su pobre madre, ¡con lo que adora a Marianne!
—Pero la carta, señor Willoughby, su propia carta; ¿no tiene nada que decir al respecto?