El rancho del crimen
El rancho del crimen Tenía mucho que hacer en Broken Arrow Pete Rice. Pensaba convertir la ciudad en su cuartel general. Podía cabalgar por el distrito durante la noche, cuando fuese necesario, y espiar cuanto ocurriera en el rancho de Slash C.
Había andando ya un octavo de milla, aproximadamente, cuando notó que alguien le seguía. No pudo oír ruido de pasos, ni distinguir a nadie, pero su instinto le convenció de que alguien seguía sus huellas.
Salió la luna de detrás de una nube y Pete, tendiéndose detrás de unas matas de malezas, esperó. Sus ojos escudriñaron el camino que había seguido hasta entonces pero ni vió a nadie ni oyó nada.
Sin embargo, a eso de una media milla, más lejos, cerca del límite de una pequeña zanja, se oyó un crujido en el achaparrado que bordeaba la hondonada.
Pete se tumbó en el suelo. El crujido podía haber sido causado por algún animal. El sheriff buscó en torno suyo un par de piedras y las arrojó al achaparrado. De haber allí un animal hubiese corrido, asustado. Y, sin embargo, si había algún hombre oculto allí, ¿por qué no había disparado sobre él o por lo menos dándole el alto?
A Pete se le ocurrió una idea. Tal vez uno de sus comisarios se había quedado de guardia por los alrededores por si le ocurría algo a Pete. Tal vez, su comisario no le habría reconocido a la dudosa luz de la luna.